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Potenciar lo masculino y lo femenino de su empresa para mejorar sus resultados al servicio de la performance
¿ Reequilibrar el género de la empresa ?

08 Noviembre 2016
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50% de femenino + 50% de masculino = 100% de performance:

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La oposición entre cualidad femenina y cualidad masculina es estéril, la empresa posee cualidades femeninas y cualidades masculinas que no pertenecen exclusivamente a mujeres u hombres. En lo biológico y en lo fisiológico, el hombre y la mujer tienen ambos un componente femenino y masculino, véanse los estudios de Carl Gustav Jung creador de la psicología analítica.

Los llamados valores de empresa « masculinos » son el coraje, la combatividad, la agresividad, la tecnicidad, la regla, el control, la acción/reacción. Los valores de empresa « femeninos » son la intuición, la flexibilidad, la diplomacia, la influencia, la anticipación, la reflexión, la profundidad, la sencillez.

Históricamente, la mujer ha tenido muy poco espacio en la empresa. Es así como las empresas se han desarrollado con hombres y, a través de ellos, se han potenciado en primer lugar los valores masculinos. Estos valores han propiciado la creación de riqueza pero también han traído cobardía, hipocresía, exceso de ambición, competición insana, y hoy por hoy, se suele reprochar a la empresa como sistema su falta de coraje, de acciones, de innovación, de performance.

Constato en las empresas transformadas que obtienen mejores resultados (Véase los diferentes artículos de mi blog sobre el estudio diario de la performance de las empresas)  que éstos no se logran añadiendo acciones, combatividad, más reglas, más control, más tecnicidad, sino que es justamente incorporando más intuición, más flexibilidad, más diplomacia, más anticipación, más reflexión, mirando con perspectiva y profundidad, teniendo en cuenta lo emergente,  como se generan los mejores resultados.


Estos dos tipos de valores, femeninos y masculinos, son complementarios, van el uno con el otro. Es un equilibrio permanente tanto en el sistema de empresa como en el sistema individual donde la construcción del ser se realiza a través de un equilibrio complejo entre la vida personal y la laboral, ya no exclusivamente a través de la vida profesional (un valor más masculino).

La empresa necesita por tanto reequilibrar sus valores masculinos y femeninos y, dado que históricamente la empresa se ha creado a través de valores masculinos, utilizaremos un atajo diciendo que la empresa necesita añadir valores femeninos para crear este equilibrio.

He aquí varios ejemplos de buen equilibrio :

  • La delegación crea autonomía y al mismo tiempo da miedo ya que puede generar la sensación de no controlar los resultados. Sin embargo, la empresa necesita personal autónomo justamente para arriesgarse e innovar. Los valores masculinos impulsan la necesidad de control, los valores femeninos aportan más flexibilidad, confianza, anticipación. De este modo, habrá delegación con un nivel adecuado de control y medición. Mis clientes empresas dicen “del control hacia la confianza”.
  • Del mismo modo, un buen equilibrio entre los dos géneros, masculino y femenino, transforma el rigor, la firmeza  - creadoras de tensión, de miedo, de pérdida de energía - en disciplina que responsabiliza más y centra la energía al servicio del resultado.
    Este equilibrio permite encontrar una buena alquimia entre determinación, tenacidad y acciones, manteniendo los pies en el suelo.
  • Los valores femeninos desarrollan el sentido de la escucha, la empatía, el dar ánimo. Equilibrados por el lado masculino, la empresa no caerá en un comportamiento maternalista. De igual modo, lo femenino evitará el lado paternalista. Un exceso de maternalismo o de paternalismo inhiben la performance porque crean dependencia.
  • Demasiado a menudo, una actitud femenina consiste en pensar que, para existir en la empresa, hay que potenciar sus valores masculinos y no mostrar sus valores femeninos. Es así como por ejemplo una persona que tiene esta actitud “femenina” puede tener la solución a un problema, saber como ponerla en práctica, pero no lo expresa o lo expresa de manera “guerrera” queriendo imitar la actitud “masculina”; con ese comportamiento inadecuado corre el riesgo de no ser escuchada o comprendida. Si cada uno escucha y se expresa sin querer imponer su opinión, su idea, sin querer influenciar, el altruismo se desarrolla, se co-construye una acción que genera la implicación de un mayor número de personas.
La empresa necesita que ambos, hombres y mujeres, muestren sus puntos fuertes. Así, la mujer que potencia sus valores femeninos aumentará su competencia y performance porque trabajando con hombres potenciará también su lado masculino. Del mismo modo, el hombre mejorará su competencia y performance trabajando con mujeres ya que desarrollará su lado femenino. Cada uno incrementará así su empleabilidad, su potencial y este  equilibrio entre lo femenino y lo masculino permitirá al sistema de la empresa mejorar sus resultados, ganar performance.

Este complejo equilibrio entre lo femenino y lo masculino se ha convertido en algo necesario para que las empresas aumenten su performance. Permite además potenciar :

  • La seducción, aquí sinónimo, no de ligue o acoso, sino de gustar. La empresa como sistema que gusta, a la que le gusta gustar, que atrae a sus clientes y amplia sus cuotas de mercado.
  • El humor ya que el humor es justamente una forma de seducción sana que genera en la empresa el bienestar y la felicidad necesarios para la realización de cada persona y del colectivo.
  • La humildad ya que no hay lugar para la arrogancia en este equilibrio.
Y vosotros, ¿qué valores queréis reforzar, añadir para crear/encontrar este equilibrio ?

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PCC por la ICF, acreditado por Alain Cardon como formador en la Escuela Metasysteme, respetando a la vez la línea sistémica trazada por él y la deontología de la ICF.

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